4# Los números reales de las tres patas de mi LF

Cuánto genera cada una y qué necesito exactamente para 2027

En los artículos anteriores te conté el recorrido: los fondos, el trading, los dividendos, el inmobiliario, el pivot a ETFs y opciones. Ahora toca juntar todo y poner los números encima de la mesa.

Porque la independencia financiera no es solo una sensación, es también una ecuación. Tienes unos gastos mensuales y tienes unas rentas. Cuando las rentas superan los gastos de forma sostenida, has llegado. Así de simple en teoría. Así de concreto en la práctica.

Esto es lo que genera cada pata y cómo se suma todo.


Pata 1: dividendos + ETFs de reparto

Es el núcleo de la estrategia y la parte que lleva más tiempo construyéndose.

La cartera de acciones de dividendo creciente tiene hoy un yield cost de en torno al 5% sobre mi precio medio de compra. Eso es lo que han dado seis años de reinversión compuesta: cada euro que entró vía dividendo volvió a comprar más acciones, que generaron más dividendos, que compraron más acciones. La bola de nieve funciona, pero hay que tener paciencia para verla rodar de verdad.

Los ETFs de reparto —JEPQ, ROCQ, SPYI y similares— están distribuyendo entre un 10% y un 12% anual, pagado mes a mes. No trimestral como las acciones americanas, sino todos los meses. Eso cambia mucho la psicología de la espera.

Con la distribución actual de la cartera —50% en acciones DGI, 35% en ETFs de alto reparto— el objetivo es llegar a 18.000€ al año entre dividendos y distribuciones de ETFs. Unos 1.500€ al mes de media, con algunos meses mejores y otros más flojos según el calendario de pagos.


Pata 2: inmobiliario

Los inmuebles suponen aproximadamente el 30% de mi patrimonio total y están todos dentro de la sociedad patrimonial, como expliqué en el artículo anterior.

La rentabilidad neta —después de hipoteca, IBI, seguros y todos los gastos— está entre el 8,5% y el 9% anual. Todos los pisos tienen un cash flow positivo mínimo de 250€ al mes una vez pagado todo. Algunos más, algunos menos, pero ese es el suelo que me exijo antes de comprar cualquier inmueble.

El perfil del inquilino en Granada —estudiantes universitarios, ciclos de dos o tres años, rotación previsible— funciona como un inquilino casi institucional. No hay permanencia indefinida ni las complicaciones que tiene el alquiler residencial tradicional.

Esta pata aporta una renta mensual real y además hace algo que los dividendos no hacen igual: cubre la inflación de forma directa. Cuando los precios suben, los alquileres suben. El inmueble que compré en 2022 por 69.500€ está retasado hoy en 170.000€ (son datos reales puesto que hace poco hice un cambio bancario de hipoteca). La renta que genera sigue entrando todos los meses mientras eso pasa. 


Pata 3: opciones + productos digitales

Esta es la pata más joven y la que tiene más margen de crecimiento.

Con las opciones —venta de puts y calls cubiertas sobre los activos que ya tengo o quiero tener— estoy generando ahora mismo entre 500-800$/mes con el tiempo que puedo dedicarles. Eso equivale a un rendimiento de alrededor del 14% anualizado sobre el capital que tengo comprometido como colateral, que es el 15% de la cartera total.

Es un número conservador. Cuando llegue la IF y tenga más tiempo para gestionar las posiciones con más calma y más criterio, ese número puede crecer de forma relevante (fácilmente a los 1000$/mes de media). No es el motor principal de la estrategia, pero es la parte que más depende de mí y menos del mercado. Y eso tiene un valor que va más allá de los euros.

Los productos digitales de Cajurite —membresías, contenido premium, formación— completan esta tercera pata. No los cuento como ingresos garantizados porque dependen de seguir construyendo y de dedicación activa, pero forman parte del cuadro real.


La ecuación completa

Juntando las tres patas, el objetivo para 2027 es este:

FuenteRenta mensual estimada
Dividendos + ETFs de reparto~1.500€/mes
Inmobiliario (neto)~900€/mes
Opciones + digital~500-800€/mes
Total~2.900-3.200€/mes

Esas cifras no son el máximo que pueden generar estos activos. Son el objetivo mínimo con el que la ecuación cuadra: rentas mensuales sostenibles por encima de mis gastos reales, con margen de seguridad.

Vivo con poco. No tengo grandes lujos ni los necesito. La LF para mí no significa gastar el doble, significa no depender de ningún ingreso externo para que el mes funcione. Ese es el número que importa.


Los dos hitos del camino

Dentro de esta estrategia había dos momentos que siempre tuve marcados como referencias.

El primero: cuando los dividendos recibidos cada mes superan la aportación mensual. Es el punto en el que la bola de nieve empieza a rodar por sí sola de verdad. La curva de crecimiento cambia de pendiente. Si nunca has visto eso en una hoja de cálculo, te recomiendo que lo hagas: los primeros años parecen insignificantes, y de repente la pendiente se dispara.

El segundo: el proceso inverso, cuando las aportaciones mensuales empiezan a reducirse porque ya no necesito todo mi sueldo para vivir. Ese es el camino hacia la IF: primero la bola crece más rápido, luego necesitas menos gasolina para mantenerla.

Ambos hitos estaban planificados. El primero ya lo viví, el segundo está en el horizonte de 2027-2028.


Qué pasa el día que llego

Mucha gente imagina la IF como un interruptor que se enciende. Un día dependes de tu trabajo, al día siguiente eres libre. No funciona así.

Mi plan contempla un período de transición hasta 2030. El primer año o dos después de llegar al objetivo, los ingresos del trabajo irán reduciéndose gradualmente mientras los de la cartera van cubriendo los gastos. Ese capital que deje de aportar a la cartera irá a un fondo monetario (o renta fija de corto plazo) como colchón de seguridad, mucho más amplio que el que he tenido durante la fase de acumulación. 

¿Por qué? Porque en la fase de acumulación podía permitirme tener poca liquidez. Si venía una caída fuerte, podía esperar y seguir aportando. En la fase de distribución, si viene una caída fuerte en el año uno y necesitas vender activos para pagar el mes, el daño puede ser permanente. El colchón no es comodidad, es matemática de supervivencia.

A partir de 2030, la idea es que la bola siga rodando sola. Que los ingresos superen los gastos con suficiente margen como para que la inflación no sea un problema, y que quede algo para seguir reinvirtiendo.


Lo que podría salir mal (y cómo lo tengo pensado)

Sería deshonesto no mencionarlo.

Los dividendos pueden recortarse. Ya me ha pasado. Los ETFs de alto reparto son instrumentos relativamente nuevos y su comportamiento en ciclos bajistas prolongados está por ver del todo. Los alquileres pueden tener períodos vacíos. Las opciones pueden generar pérdidas si el mercado se mueve de forma brusca contra tu posición.

Ninguna de las tres patas es infalible. La diversificación entre ellas es precisamente la protección: si una flaquea, las otras dos siguen generando. Pero hay escenarios en los que todo flaquea a la vez, y para eso está el colchón.

Si los números no cuadran exactamente en 2027, hay dos palancas que puedo activar: aumentar las opciones (más tiempo = más operaciones = más primas) o aumentar los productos digitales. Ninguna de las dos requiere vender nada ni tocar la estructura principal.

El plan B no es volver a depender de un sueldo. El plan B es ajustar los ingresos activos mientras la cartera se consolida. Ademas, la parte inmobiliaria es la parte más descorrelacionada de la bolsa y sus activos han subido considerablemente con lo que podría hacer liquidez en un momentos dado. De hecho cuando supere los 50 años me plantee ir dejando los alquileres poco a poco si el resto de patas siguen funcionando como espero...


Lo que viene en el siguiente artículo

Tengo el destino claro. Tengo las tres patas. Tengo los números.

Pero hay algo sin lo que nada de esto habría funcionado: la estrategia escrita. Las reglas concretas que deciden qué entra en la cartera, qué sale, cuándo comprar y cuándo no hacer nada.

En el próximo artículo te cuento cómo construir tu propia estrategia de inversión desde cero, qué criterios uso yo para cada tipo de activo, y por qué imprimir esa estrategia y pegarla en la pared no es una metáfora sino el consejo más literal y más importante que puedo darte.

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